Mototaxeame
Al voltear al televisor veo la cara del ministro en rueda de prensa, si, la misma que suspendieron ayer sin aviso y a la que hoy obviamente no me invitaron.
Primero me lamento, maldigo, reflexiono y luego en un arrebato de locura decido correr a ver si llego a tiempo para preguntar un par de cosas.
Bajo y a medida que camino en la calle asumo mi destino: si no tomo un mototaxi no llego jamas.
Camino un poco mas como si eso iba a hacer que los autos desaparecieran y se acabara el atasco.
Finalmente me acerco al grupo de suicidas de la calle que aguardan por clientes. Casco puesto en poco menos de un minuto ya estoy en la via.
Su decision de “evitar semaforos” nos arroja a plena autopista entre vehiculos moviendose entre nosotros a alta velocidad.
En tanto, yo pensaba como en sueños que haciendo un esfuerzo despertaria y estaria ya en mi destino, pero no. Zigzagueantes continuabamos a toda velocidad mientras me preguntaba quien diablos nos tocaba tanto la bocina que me tenoa irritado, hasta que me di cuenta que eramos nosotros. Luego la Av Bolivar y finalmente la esquina del Chorro. Me bajo, pago y corro donde mi anhelada rueda.
Al llegar un guardia (tipico) me dice que no puedo pasar hasta que gracias a alguien importante que me ve, van en mi auxilio.
Espero, logro preguntar algo al ministro en pleno pasillo y luego termino cuadrando otro par de cosas para mi trabajo.
Por supuesto, no deje de reclamar la falta de invitacion, motivada por “una confusion” pero finalmente consegui lo que queria.
Y no me siento un heroe.
